LAS PYMES Y EL DESARROLLO DE LA ECONOMÍA CIRCULAR: EL EJEMPLO DE LA REGIÓN SUECA DE VÄSTRA GÖTALAND

Las pequeñas y medianas empresas comprenden la mayoría de las empresas europeas y, por lo tanto, tienen un papel vital que desempeñar para reducir el consumo de recursos, que cada vez son más escasos.

Las PYMES se enfrentan a desafíos como la falta de recursos y de personal calificado y pueden verse muy afectadas por los nuevos requerimientos legales. Sin embargo, las microempresas y las pymes representan más del 99% de todas las empresas europeas. Además se espera que la dependencia mundial de las materias primas crezca de 65 a 82 mil millones de toneladas (t) entre 2010 y 2020, por lo que la adopción de prácticas comerciales sostenibles por parte del  tejido productivo en general y las Pymes en particular parece más que necesario.

Una forma de hacerlo es pasar de una economía lineal a una circular, es decir a un sistema que tenga como objetivo mantener los materiales y recursos dentro de un sistema de circuito cerrado, para reducir el residuo.

Un nuevo estudio realizado en Suecia, ha analizado el concepto de “simbiosis industrial”, entendida como aquel proceso en el que unas empresas utilizan productos de desecho de otras industrias como materias primas.

La estrategia de simbiosis industrial fomenta el intercambio de residuos y energía como recursos minimizando la entrada de materiales vírgenes y energía en el sistema. Además reduce la producción residuos y emisiones, lo que lo hace altamente relevante para la sostenibilidad de las empresas y el desarrollo de la economía circular.

El estudio realizado en Suecia, ha identificado factores clave y barreras a los que se enfrentan las PYME para formar asociaciones de simbiosis industrial, y exploró el papel de los que deberían desempeñar los gobiernos locales y regionales para apoyar y desarrollar dicha colaboración.

Los investigadores se centraron en la región costera de Västra Götaland, en el oeste de Suecia, que alberga el puerto más grande de Escandinavia, la segunda área metropolitana más grande del país y una amplia variedad de empresas. El estudio seleccionó dos industrias conocidas respectivamente por sus grandes flujos de residuos (cultivo de hongos) y un sector con un importante crecimiento actual (producción de cerveza). Cuatro granjas de hongos y siete cerveceras acordaron participar en el estudio, todas con entre uno y nueve empleados. Los investigadores realizaron visitas al sitio y entrevistas semiestructuradas para recopilar datos, y procesaron y combinaron estos datos con una revisión de la literatura para identificar y mapear áreas de oportunidad potencial para simbiosis, descubriendo que ya estaba presente en ambas industrias, pero en diversos grados.

El subproducto de desecho clave del cultivo de hongos fue el compost generado con residuos de la industria de producción de hongos (SMC por sus siglas en inglés Spent Mushroom Compost), junto con los restos de hongos, que representan más del 90% del total de residuos sólidos producidos. Sin embargo, los productores utilizan diferentes métodos de gestión de los residuos.

Las industrias lo compartieron con agricultores a través de una asociación de simbiosis industrial, otros lo reutilizaron para mejorar la fertilidad del suelo y producir otros cultivos, y un tercer grupo pagaron por la eliminación del SMC (ya sea a través de servicios municipales o una empresa especializada).

Por su parte, las cerveceras producen aguas residuales como subproducto principal, seguidas de residuos de granos y levadura. Todas las cerveceras analizadas en el estudio, envían de manera generalizada el residuo de grano y levadura a criadores de ganado para su uso como piensos.

Por otro lado, respecto a las aguas residuales y lodos de levadura y lúpulo, De igual forma, todas las cerveceras los eliminaban de manera generalizada a través del sistema municipal de alcantarillado.

Las motivaciones para las prácticas simbióticas de las PYME incluyen beneficios económicos, nuevas oportunidades de negocios, posibilidades de comercialización y una mejor gestión ambiental. Entre las barreras se identificaron la falta de tiempo y conocimiento, y la dificultad para encontrar socios o receptores potenciales.

Los investigadores de este proyecto han destacado una serie de posibles oportunidades de simbiosis para ambas industrias:

  1. Respecto al SMC, por ejemplo, podría compartirse con los agricultores locales para su uso como fertilizante de tierras de cultivo, alimentación animal o en remediación del suelo
  2. También podrían compartirse con empresas de producción de energía para la producción de biogás.
  3. El residuos de grano de la producción de cerveza también podría usarse en la producción de biogás, potencialmente incluso dentro de la propia cervecería
  4. Este residuo de grano también se puede utilizar en panaderías para producir productos horneados ricos en fibra.
  5. Respecto al lodo de levadura puede tratarse y venderse como alimento para animales o usarse para producir levadura de cerveza nutricional
  6. Por último el agua residual podría usarse para producir biomasa fúngica o algas (aunque la investigación sobre estas dos últimas posibilidades aún está en progreso).

Entre las barreras a las que se enfrenta las PYMES para el desarrollo de dicha simbiosis se encuentran:

  1. La logística
  2. La falta de servicios
  3. La falta de capacitación de los trabajadores
  4. La falta de información a las empresas.

Para superar estas barreras se propone que las empresas creen o participen en alguna asociación de simbiosis industrial o cooperativa, lo cual podría además mejorar su gestión ambiental, abrir nuevas oportunidades de comercialización y superar otras barreras clave como la falta de tiempo, dinero y conocimiento. Si bien el estudio solo se centró en una pequeña muestra de empresas en una región, los investigadores sugieren que su metodología podría ayudar a las autoridades locales, los desarrolladores regionales y las asociaciones industriales a obtener la información necesaria para fomentar la implementación de la simbiosis industrial en cualquier región. No necesariamente se requiere de inversiones en nuevas tecnologías, sino en la identificación de usuarios potenciales de residuos. En este contexto, los gobiernos locales pueden desempeñar un papel clave en la vinculación de las empresas para establecer una simbiosis industrial.

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