COP 25 LO QUE NO FUE Y LO QUE SI

Nadie duda de que la COP 25 ha dejado escapar una de las últimas oportunidades para adoptar medidas globales que frenen el efecto invernadero, reduzcan las emisiones de de gases GEI y para el establecimiento de un marco justo para la regulación del mercado de carbono.

            Desde el punto de vista de los grandes retos, la COP 25 ha sido agria, tal y como decía la Ministra Ribera, no se han afrontado los límites de emisiones de GEI que permitan asegurar que cerraremos el siglo por debajo de un incremento de 1,5º y estamos ante la última oportunidad, la comunidad científica unánimemente así nos lo está evidenciando.

            El negacionismo encabezado por Donald Trump y seguido por los gobiernos de Brasil, Rusia, China, India, Arabia Saudita, imposibilitan avanzar en el desarrollo de los ODS 2030 y muy especialmente en la descarbonización de las economías, no solo la COP 25 no ha servido para abordar los grandes retos, es que se han “olvidado” los objetivos comunes, la Igualdad, especialmente la Igualdad de Género fue la gran olvidada de la Cumbre, como lo fue la Emergencia Climática y sobre todo la transición ecológica justa.

            Se pone de manifiesto que la capacidad de llegar a grandes acuerdos entre la comunidad internacional es muy reducida cuando se trata de determinar grandes transformaciones que deben abordarse urgente y solidariamente, nadie puede quedar atrás.

            De nada nos sirve reunir dirigentes, jefes de estado y de gobierno, responsables ministeriales de más de 190 países si los intereses de las grandes lobbies están representados por media docena de mandatarios que niegan la evidencia científica y vetan la adopción de cualquier resolución vinculante, anteponiendo los intereses económicos de unos pocos a la emergencia climática reclamada por la inmensa mayoría.

            Si se quieren tomar medidas efectivas que vinculen a toda la Comunidad Internacional quizás habría que buscar otras fórmulas que impidieran las minorías de bloqueo a los acuerdos y estableciera un sistema de cumplimiento y sanciones para los infractores, por muy poderosos que estos sean.

            Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y establecer un marco justo para la regulación del mercado de carbono son los grandes fracasos de la COP 25 y lo son porque son los grandes fracasos de los gobiernos que niegan la evidencia científica, es el gran fracaso de Donald Trump, que mientras anuncia abandonar los Acuerdos de Paris, más de 20 Estados de la Unión, más de 500 ciudades con el apoyo y compromiso de millares de empresas de todos los sectores y tamaños, fondos de inversión y organizaciones sociales se comprometen voluntariamente con una ambiciosa hoja de ruta para la reducción de de emisiones de GEI en el ejercicio de sus propias competencias.

            Sin embargo, la COP 25 tuvo, otra vez en palabras de la Ministra Ribera, su lado dulce.

            Y es que efectivamente, a lo largo de las dos semanas de encuentro internacional, la Comunidad científica y los distintos Comités del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPPC) han evidenciado sin dejar ningún género de duda las conclusiones que vienen exponiendo a la Comunidad Internacional y la evidencia de que el es el hombre el que está acelerando el efecto invernadero y provocando un cambio climático de consecuencias irreversibles y que solo tomando medidas urgentes podremos paliar los efectos devastadores del mismo.

            La COP 25 supone la consolidación del liderazgo de Europa frente al desafío climático, la aprobación del European Green Deal convertirá Europa en el primer continente climáticamente neutro en 2050, con un ambicioso paquete de medidas que debe permitir que las empresas y los ciudadanos europeos se beneficien de una transición ecológica sostenible, desde la ambiciosa reducción de las emisiones a la inversión en investigación e innovación de vanguardia, a fin de preservar el entorno natural de Europa.

            Con la aprobación del Pacto Verde Europeo, la UE se propone:

                        1.- Ser climática neutra de aquí a 2050.

                        2.- Proteger la vida humana, los animales y las plantas, reduciendo la contaminación.

                        3.- Ayudar a las empresas a convertirse en líderes mundiales en productos y tecnologías limpias.

                        4.- Contribuir a garantizar una transición justa e integradora.

            Para ello, la UE se plantea:

                        1.- Descarbonizar el sector de la energía.

                        2.- Renovar los edificios, ayudar a las personas a reducir sus facturas de energía y su uso energético.

                        3.- Ayudar a nuestra industria a ser innovadoras y convertirse en lider mundial de la economía verde.

                        4.- Desplegar sistemas de transporte público y privado más limpios, más baratos y más sanos.

            La UE pretende movilizar 100.000 millones € para financiar el Pacto Verde a través de

                        1.- Un nuevo fondo de Transición Justa en el marco de la política de cohesión.

                        2.- Movilizando recursos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y del Fondo Social Europeo.

                        3.- Confinanciación por los Estados miembros.

            Pero lo que ha sido la COP 25 sin lugar a dudas ha sido la COP de la Sociedad Civil, organizando en solo unas semanas multitud de encuentros, foros y debates que ponen de manifiesto el compromiso social con la lucha contra el cambio climático, el alto nivel de concienciación social y la voluntad inequívoca de reducir drásticamente los GEI en forma inmediata declarando la Emergencia Climática.

            Se abre inmediatamente el frente social, la transición ecológica, la transición energética debe ser justa y justa significa que no puede dejar a nadie atrás, que debe contribuir a corregir desequilibrios y no a profundizar en ellos, por lo que la descarbonización deberá servir para promover inversiones altamente generadoras de empleo que tiendan al abaratamiento de los precios de la energía y tal y como proclama la UE, no permitiendo que nadie se quede atrás.

            De la capacidad de liderazgo de Europa y del cumplimiento de sus objetivos, con especial atención a toda la Agenda Social dependerá en gran medida que la Comunidad Internacional alcance objetivos más ambiciosos en sus próximas Conferencias Mundiales,  o que la ciudadanía abandone a sus dirigentes en la Emergencia Climática.

            Finalmente, la COP 25 en su declaración final aplaza las grandes decisiones para la COP 26 que deberá celebrarse en Glasgow en 2020, quizás para ese momento ya sea tarde.

Juan Alberti Uriarte

OSMA PSOE-Madrid

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