EL AGUA EN EL CENTRO DE LA ECONOMÍA CIRCULAR


Incluso cuando no lo pensábamos, el ciclo del agua es el paradigma de la economía
circular, lo aprendimos desde pequeños, el ciclo del agua se retroalimenta infinitas veces
desde el principio de los tiempos, sin embargo, de este recurso natural que representa las
tres cuartas partes de nuestro planeta, aproximadamente 1.800 millones de personas
carecen de él en forma de una fuente de agua potable no contaminada por restos fecales,
2.400 millones no disponen de servicios básicos de saneamiento, tales como retretes y
letrinas, la escasez de agua afectaba en 2015 a más del 40% de la población mundial, por
ello, en la Declaración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptada por los
líderes mundiales el 25 de Septiembre de 2015 para erradicar la pobreza, proteger el
planeta y asegurar la prosperidad para todos se incluye como Objetivo nº 6 del
derecho y la consecución en 15 años de agua limpia y saneamiento para todos.
Efectivamente, el Objetivo 6 Agua limpia y Saneamiento; agua libre de impurezas y
accesible para todos es parte esencial del mundo en que queremos vivir. Hay
suficiente agua dulce en el planeta para lograr este sueño. Sin embargo, actualmente el
reparto del agua no es el adecuado y para el año 2050 se espera que al menos un 25%
de la población mundial viva en un país afectado por escasez crónica y reiterada de agua
dulce. La sequía afecta a algunos de los países más pobres del mundo, recrudece el
hambre y la desnutrición.


El Objetivo es, por tanto, garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del
agua y el saneamiento para todos.
Porque el acceso al agua, saneamiento e higiene es un derecho humano, y sin embargo,
miles de millones de personas siguen enfrentándose a diario a enormes dificultades para
acceder a los servicios más elementales.
Las enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento siguen estando entre las
principales causas de fallecimiento de niños y niñas menores de 5 años; más de 800
niños y niñas mueren cada día por enfermedades diarreicas asociadas a la falta de
higiene.
La prestación de servicios adecuados de agua y saneamiento es esencial para lograr los
Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluidos los relativos a la salud y a la igualdad de
género ya que las mujeres y las niñas son las encargadas de recolectar el agua en más
del 80% de los hogares que carecen de ella.
Mediante la gestión sostenible de nuestros recursos hídricos, podemos también gestionar
mejor nuestra producción de alimentos y energía y contribuir al trabajo decente y al
crecimiento económico. Además, podemos preservar nuestros ecosistemas hídricos y su
diversidad biológica, y adoptar medidas para combatir el cambio climático.
En España el 86% de la población censada tiene disponible agua de calidad sanitaria
acorde con los parámetros establecidos en la normativa española, según datos del
Ministerio para la Transición Ecológica, el 99,5% del agua es apta para el consumo y el
98,4% de la población está conectada a plantas de tratamiento de aguas residuales.
Sin embargo, el problema es el estrés hídrico motivado por el consumo actual y su
distribución, consumimos 30.200 HM3 al año de los que el 78% es uso agrario, el 4%
industrial y el 18% restante doméstico, así como por el cambio climático, la disminución
de las precipitaciones, el avance de la desertización y las prolongadas sequías.
El Gobierno de Pedro Sánchez se ha encontrado con una planificación hidrológica y una
gestión política del agua que no cumplen adecuadamente con la Directiva Europea y que,
además, no garantizan suficiente agua potable a medio plazo en el contexto actual.
Ya no podemos actuar pensando en la oferta de agua y pensando que podemos, con las
infraestructuras adecuadas “llevar el agua” allí donde se necesite porque nos
encontraremos que no tenemos agua para llevar, tenemos que cambiar el paradigma y
empezar a actuar sobre la demanda, tal y como indica nuestra Presidenta Cristina
Narbona, “hay que priorizar la gestión de la demanda en contraposición a la tradicional
gestión de la oferta, el cambio climático obliga a una reorientación profunda de la política
del agua, planteamos que el derecho a los servicios básicos del agua y el saneamiento se
consideren como un bien de dominio público, un bien común imprescindible para la vida, y
se refuerce ese valor en una eventual modificación de la Constitución”.
Por ello, los socialistas, en nuestro Programa Electoral planteamos los siguientes
compromisos con la ciudadanía que el próximo Gobierno de Coalición abordará:

Prevenir la pobreza hídrica; garantizando un mínimo vital de 100 litros gratis por
persona y día con el fin de evitar el “desahucio hídrico” de las personas y sectores
vulnerables así como la prohibición de realizar cortes de suministro.

Garantizar el derecho al acceso a los servicios básicos de agua y saneamiento,
considerando el agua como un bien común de dominio público, imprescindible para
la vida, fomentando desde el Gobierno de España la adecuada gestión del ciclo urbano
del agua, en la que se promoverán garantías para evitar la “pobreza hídrica”.

Desarrollo de una política del agua, incluida la finalización de un Libro Verde sobre su
gobernanza, que anticipe y evite los efectos del cambio climático, utilizando las mejores
tecnologías.

Puesta en marcha el Plan Nacional de Depuración, Saneamiento, Eficiencia, Ahorro y
Reutilización del Agua, DSEAR, con el objetivo de garantizar en el medio y largo plazo
una gestión sostenible de los recursos hídricos, basada en el ciclo integral, y aportar
transparencia a los escenarios de gestión.

Incorporar, en la planificación hidrológica de todas las cuencas, la consideración de valor
ambiental del agua y de los ecosistemas fluviales así como las medidas de medición y
control del uso del agua y de su calidad para poder prevenir y combatir toda forma de
despilfarro, de especulación y de contaminación del agua, y se implementarán aquellas
actuaciones que garanticen la efectiva participación pública de todos los ciudadanos en
las decisiones relativas a la gestión del agua, de acuerdo con un modelo de gobernanza
colaborativa.

Gestión integral y eficiente de las demandas y de todos los recursos hídricos
disponibles en los sistemas de explotación superficiales, subterráneos y los procedentes
de la desalación y de la reutilización- con precios del agua que reflejen los costes del
sistema en su conjunto y que tiendan a converger independientemente de su origen,
reflejando los costes reales de las inversiones, y de la operación y mantenimiento de los
sistemas, con trasparencia absoluta sobre eventuales subvenciones que resulten
justificadas por razones sociales.
Tenemos que considerar que las crecientes pérdidas en la cantidad de precipitaciones y
escorrentías que llegan a los cauces superficiales y acuíferos, y el descenso de la calidad
del agua, hace que debamos considerar el recurso hídrico cada vez como más escaso,
y por tanto planificar su uso en función de demandas concretas que lo hagan sostenible,
por ello debemos volver a la circularidad de la economía del agua superando los retos del
cambio climático, el crecimiento demográfico la innovación tecnológica.
Por ello el Plan DSEAR considerará que en función de sus usos, el agua inicia otro ciclo
paralelo antes de ser devuelto al ciclo natural, donde, además de ser captado, podrá ser
potabilizado, distribuido, consumido y vertido. En la gran mayoría de los casos, antes de
su vertido existirá un sistema de saneamiento que recogerá las aguas residuales por las
redes de alcantarillado y que las depurará antes de volver al sistema hidrológico o las
regenerará para ser empleadas nuevamente, comenzando así un nuevo ciclo.
Los procesos más relacionados con la economía circular en materia de agua son los
sistemas de reutilización y desalación.
Si tomamos la definición integradora de la economía circular según la define CONAMA en
su Informe sobre Agua y Economía Circular, considerándola como aquel modelo
económico que:

Utiliza la mínima cantidad de recursos naturales necesarios, incluidos el agua y la
energía, para satisfacer las necesidades requeridas en cada momento.

Selecciona de forma inteligente los recursos, evitando los no renovables y las
materias primas críticas, y favoreciendo la utilización de materiales reciclados siempre
que sea posible y cumplan los requisitos para una finalidad determinadas.

Gestiona eficientemente los recursos utilizados, manteniéndolos y recirculándolos en
el sistema económico el mayor tiempo posible, generando menos residuos y evitando
utilizar recursos que sean innecesarios.

Reduce los impactos ambientales, además de permitir restituir el capital natural y
fomentar su regeneración.
El sector del agua tiene un papel fundamental en el desarrollo de un modelo económico
circular, y se sitúa en el centro de la economía circular, dado que:

El agua es intrínsecamente circular, a través de la concepción del ciclo integral del agua,
y, además, el sector del agua lleva desarrollando el concepto de economía circular
incluso antes de que se definiera, lo que la convierte en un modelo para otros sectores.

El agua es uno de los recursos naturales más escasos y clave en España, de la que
dependen muchos sectores económicos.

Dada la transversalidad del agua, y su impacto en otros sectores, su circularidad
contribuirá a hacer más circulares otros sectores con los que se relaciona de forma
estrecha, como los sectores agrícola, industrial, energía, turismo, etc.
Juan Alberti Uriarte
OSMA PSOE-Madrid


Bibliografía:

Objetivos y metas del Desarrollo Sostenible. Naciones Unidas.

Plan de acción para la implementación de la Agenda 2030. Gobierno de España.

Programa Electoral PSOE Abril 2019.

El viaje del agua hacia la economía circular. iAgua.

Economía circular: definición, importancia y beneficios. Noticias Parlamento Europeo.

Qué es la economía circular y cómo cuida el medio ambiente. Noticias ONU.

Agua y Economía circular. Informe CONAMA.

Libro Verde de la Gobernanza del Agua en España. Acta del Foro de debate Asturias.

Emergencia climática y transición hidrológica. Alberto Fraguas.

También te podría gustar...